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jueves, 12 de julio de 2018

CONDENAN A 30 Y 20 AÑOS ASESINOS CHOFERES LANZADOS FOSA EN GUAYACANES. SPM


     
     Siria Bello.  Los asesinos de cuatro choferes tres de los cuales fueron lanzados vivos en una fosa en la comunidad de H3, JuanDolio-Guayacanes en el 2016, fueron condenados en la madrugada de hoy con sentencias que van entre los 30 y 20 años, mas uno de los implicados resultó absuelto.
     Hugo Antonio Zorrilla Alfonseca y Radhamés Ramírez Rodríguez, el primero ex policía y el segundo un ex convicto, fueron condenados a 30 años de prisión, acusados de asesinato, tortura, robo y asociación de malhechores.
     
     En tanto que la también ex agente policial Luz Divina Martínez Pimentel, pareja de Zorrilla Alfonseca, Jaime Valentín Encarnación Figuereo y Samuel de Jesús Fortuna Peña, alias Boció, fueron sentenciados a 20 años por complicidad.
     
     Resultó puesto en libertad el nombrado Janser Peralta Mercedes, por no encontrarse pruebas suficientes a sus incriminaciones.

     Los jueces del Tribunal Colegiado del Departamento Judicial de San Pedro de Macorís deliberaron desde las nueve treinta de la noche de ayer hasta la una y media de la madrugada de hoy y las motivaciones y sentencias fueron terminadas de leer casi a las tres treinta, con la satisfacción de los familiares y amigos de los fallecidos y parte de la prensa petromacorisana, que soportaron el cansancio y el sueño hasta ver concluido un proceso judicial de mas de dos años, por un hecho que consternó no solo a San Pedro, sino al país por sus cruentas características.

     Los condenados fueron los responsables de las muertes de Vidal Dionisio Berroa Manzueta, alias El Cubano, cuyo cuerpo fue encontrado flotando debajo del puente del Río Higuamo maniatado y con una bolsa negra cubriéndole la cabeza, para despojarlo de un minibús.

     
     También mataron de forma cruel tirando vivos en una fosa profunda y apartada en la comunidad de H3, a los choferes de San  Pedro de Macorís, David Polanco y German Arredondo Quezada, para robarles otro minibús y un camión de carga respectivamente y a Gary Ramírez, de Hato Mayor, para sustraerle otra guagua, hechos narrados detalladamente por Radhamés Ramírez, quien dijo que él y los demás condenados fingían ser personas que solicitaban los servicios de los choferes, les pagaban dinero por adelantado para ganarse la confianza, los secuestraban y los tiraban a la fosa, de donde fueron sacados los cadáveres en una intensa labor de varios días de los organismos de socorro de la ciudad y de Santo Domingo. 
     Los vehículos robados eran vendidos a precio de vaca muerta en la frontera y en Haití, a solicitud de algunos compradores, con el contacto de Boció.

     Este hecho sin precedentes, conmovió las mas sensibles fibras humanas y a la opinión pública y hoy se le dio un justo final. 
   

       

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